Construyendo la rebelión (Star Wars: Los últimos Jedi)

Cuando una raza de guerreros de la paz está a punto de morir, es lógico que sus últimos representantes sean los más fuertes. No es fácil tomar esa conciencia porque el rechazo estará presente con más desprecio que épica y el nuevo orden que impera en la galaxia tratará de acabar con cualquier atisbo de libertad. Sin embargo, en toda contienda hay héroes anónimos, de los que nadie se acordará pasado un tiempo. Ni tampoco faltarán aquellos a los que les sobra empuje, ganas, intención y bravura. La rebelión sólo se construye con valientes y es hora de construir un nuevo futuro.

El arrojo estará lleno de generosidad cuando el objetivo está desprovisto de ambiciones personales. Al otro lado, la rabia crecerá para hacerse con un control que se antoja efímero y la convicción acabará por tornarse permanente. El orgullo habitará en las miradas, la sorpresa estará presente en algunos pasajes del combate, la acción estará rodada con cierto sentido e, incluso, habrá algún momento escaso en el que parece que se pierden las riendas de la contención. Los últimos Jedi se preparan para la batalla final y las apuestas se esparcen por la mesa de juego, marcando batallas que se convierten en nuevas hazañas, haciendo que todo lo que se espera de la aventura, se haga mucho más allá de un duelo de mentes, de un intento continuo por volver a la primera línea y de una despedida que, cada vez, está más cercana.

En la terrible sed de poder, parece increíble la reacción controlada e intensa, tratando de acabar con los postreros resquicios de esperanza en una galaxia que, lentamente, pasa por ser diferente a aquella que conocimos hace cuarenta años. Los últimos baluartes de la auténtica nostalgia, se derrumban dando paso a nuevos personajes, rostros familiares, duelos aéreos de nuevo diseño, resistencias múltiples que se encallan en la razón y días marcados de una gloria tan pequeña que se necesita una victoria definitiva. Hasta los mediocres encuentran su instante de eternidad y la ensoñación se muestra de nuevo como el arma más mortífera contra el aburrimiento. Estamos, recuerden, en una galaxia muy lejana hace mucho, mucho tiempo…

Muy superior al séptimo episodio de la saga, con más sentido del espectáculo, un estupendo diseño de personajes que, a buen seguro, también darán juego en la siguiente entrega, con escenas de acción apasionantes y de nueva factura, momentos de humor muy puntuales y acertados y dando más empaque a algunos caracteres que habían quedado decepcionantes anteriormente, el director Rian Johnson demuestra que, con imaginación, esta saga aún tiene cosas que decir sin renunciar al espectáculo. Olviden lo que escriben  piensan algunos sesudos informadores cinematográficos que tratan de llamar la atención cuando no tienen nada que decir y disfruten de lo que se nos ofrece en esta ocasión. Con sentido, con fuerza, con lógica y con ganas. Al fin y al cabo, eso también será construir una rebelión contra esta época absurda en la que basta que unos cuantos digan que lo que no han visto es más de lo mismo para que haya una legión entera de seguidores sin criterio que se apunten a la sinrazón de la estupidez. Llegó la hora de volver a coger la espada láser, de hacer que la Fuerza vuelva a circular por nuestra fantasía y de aniquilar al mal que nunca deja de acechar a los mitos que tanto nos hicieron soñar.

César Bardés