El combate definitivo (Vengadores: Infinity war)

Vengadores: Infinity warEn el universo de los super-héroes todos los combates parecen ser los definitivos. Es como si no tuvieran bastante con salvar al mundo una vez y tuvieran que volver a hacer los deberes una y otra vez para no obtener ninguna solución que impida el próximo. Siempre hay otro villano más fuerte, más alto, más malvado, más poderoso que intenta hacerse con el control de la Tierra que sólo cuenta con un puñado de hombres enmascarados para su defensa.

Vengadores: Infinity warSin embargo, es hora del último combate. El villano, esta vez, va a ser más invencible que ningún otro y los vengadores se aprestan a detenerlo. Las tramas se bifurcan, discurren paralelas y se trata de mantener el interés durante un buen rato con algunas disquisiciones morales, sobre todo, desde el punto de vista del villano. Al fin y al cabo, es él el que desea aniquilar a la mitad de todo bicho viviente para mantener un supuesto equilibrio natural. Y eso, por muy malo que uno sea, no debe ser fácil de digerir como plan. En cualquier caso se las tendrá que ver con una serie de hombres y mujeres que están dispuestos a todo con tal de impedir la instalación del mal en la Tierra y tendrán que librar mil y una batallas, a cada cual más espectacular, esperando la última de las contiendas, ésa en la que, al final, se dirime quién es más poderoso y, ante todo, quién es más listo.

Quizá no haya ni un solo plano sin un efecto visual, los actores, todos ellos muy conocidos, tratan de tener su momento a lo largo de la película; la dirección es sobria salvo, quizá, en un par de combates individuales en los que Anthony y Joe Russo, los responsables, se muestran nerviosos y poco acertados. La película da exactamente lo que se pide. El público que devoraba los cómics de la factoría Marvel disfruta, el nivel es superior a la segunda parte, La era de Ultrón, e inferior a la primera. El sentido del humor vuelve a ser un punto esencial y hay una especie de barroquismo un tanto irritante en toda la puesta en escena. También se aprecia un cierto tono irregular en algunos pasajes, pero todo resulta un festín visual de peleas, posturas estudiadas, frases sentenciosas, batallas alargadas, aparatos imposibles, rencores absolutos, megalomanías delirantes. Si hay algún agujero en la historia, apenas se nota porque no hay tiempo para respirar, así que dénse prisa, ocupen sus asientos y prepárense para disfrutar como auténticos entusiastas o aburrirse como abúlicos desenganchados de la factoría Marvel.

Vengadores: Infinity warMientras tanto, ahí habrá que sumergirse en las raíces del mal, en el eterno deseo por la dominación del planeta, en las motivaciones de algunos héroes, en los espectaculares efectos visuales que pueblan cada fotograma, en la apreciación de que el que mejor actúa puede ser el malvado que está generado por ordenador, de que la desunión no lleva a ninguna parte, de que el compromiso de los privilegiados debe de mantenerse hasta las últimas consecuencias y de que, levemente, como quien no quiere la cosa, parece que comienza a haber un ligero agotamiento de las ideas.

Y en este momento me van ustedes a disculpar, porque he recibido un aviso a través de un complicado sistema de comunicación y he de correr para enfundarme en un traje ajustado y ayudar a unos amigos que dicen no sé qué de que alguien quiere acabar con la mitad de la Humanidad. El deber me llama.

César Bardés