En ese juego del gato y el ratón al que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes locales, los únicos que solemos caer en la trampa somos los ciudadanos de a pié.
Entre acusaciones de ocultismo, de dar información confusa y sesgada, de no decir la verdad o decir medias verdades, la realidad de los asuntos pasa de largo para dejarnos con “algo de información” pero sin que terminemos de enterarlos de lo que pasa.
El último, por ahora, de estos episodios es el tema de los impuestos y la recogida de basuras, que para unos es tremendamente deficitarios y para otros es la misma situación de siempre.
Los equipos de prensa de los grandes partidos tienen todos los medios necesarios para mantenernos informados a la perfección pero, como suele ser habitual, en estos conflictos los primero que salta por la venta es la verdad, así que nos quedamos con las ganas por mucho discurso de transparencia que quieran vendernos.
Editorial



