La joya de la corona pierde brillo

La Sanidad pública andaluza. El SAS. La “joya de la corona” de la Junta de Andalucía. Orgullo del gobierno andaluz y calvario de las personas que la necesitan.

Misteriosamente desaparecidas de los medios de comunicación, las manifestaciones en Andalucía donde se reclaman mejoras en el sistema sanitario dependiente de la Junta de Andalucía, ponen de manifiesto algo que se niega sistemáticamente desde los resortes del poder: No es oro todo lo que reluce.

La terca realidad

Más allá de manifestaciones y protestas, algo debe pasar con la sanidad andaluza para que quienes usan y gestionan el sistema tengan posturas tan enfrentadas. Al final, siempre es más sano creer lo que ven nuestros ojos que la historia que nos relatan.

El conjunto de la ciudadanía, forzado a sobrevivir, por suerte o por desgracia, desconoce cómo funciona el reparto de los dineros entre las distintas administraciones. A lo único que atiende es a razones y quiere ser atendido de manera rápida y sobre todo eficaz.

Año tras año, desde el poder nos dicen que los presupuestos son los más sociales, los mejores y los que más dinero dedican a una cosa u otra. Año tras año, la gente que necesita operarse de una rodilla o ser atendidos de urgencia ve como los plazos se alargan. Lo que cuentan contra lo vivido.

Presupuestos

Los datos son los que hay. Aunque las estadísticas siempre se interpretan como cada quien quiere interpretarlas, los datos del Ministerio de Sanidad son los que son. Se usa el mismo criterio para cada comunidad autónoma y se mantiene actualizada la población para cada año.

Aunque la Junta de Andalucía discrepe en la metodología utilizada, el criterio seguido por el Ministerio es el mismo para todas las comunidades, así que habrá que entender que son datos objetivos y faltos de una interpretación interesada. (Es mucho creer, pero es lo que hay).

Andalucía arrancaba 2010 con un presupuesto sanitario de 1.174€ por persona. Esto la situaba en una posición intermedia respecto al resto de comunidades. En 2016, la inversión per cápita disminuía hasta los 1050,9 € por persona. Esto supone una reducción en el presupuesto del 10,6% entre 2010 y 2016.

Sin embargo, en 2014 el gasto sanitario llegó a tocar fondo. Solo 976€ por persona. Tras recuperar un poco el gasto y llegar a las cifras de 2016, aún no se ha recuperada la cifra de 2010. Resultado: Andalucía es la comunidad autónoma que menos dinero presupuesta para la sanidad.

Siguiendo con el ejemplo de “la corona”, parece que a la corona se le caen las joyas.

La música

Una cosa es como suena la banda que interpreta la partitura en la radio o la televisión y otra bien distinta es el directo. Esto va de conciertos.

Resulta extraño que año tras año, la apuesta de la Junta de Andalucía por sacar brillo a la corona sea firmar conciertos con entidades privadas que hacen de la salud un negocio.

Basta un vistazo al mapa gaditano para ver que una buena parte de la asistencia sanitaria está concertada con José Manuel Pascual Pascual, S.A. Una empresa que ha puesto en un brete a la propia Junta a la hora de renovar conciertos. Cádiz, Villamartín, El Puerto de Santa María… quedan en manos de este grupo de atención médica.

Recientemente, en nuestra Chiclana, dos centros privados respiraron con alivio cuando firmaron un concierto con la Junta de Andalucía.

Raro que hablemos de sanidad pública y no dejemos de concertar servicios. Una manera amable de referirse a una privatización del sistema sanitario andaluz.

Continuando en Chiclana, parece que el Centro de Salud de Los Gallos puede cobrar un nuevo impulso, que el anunciado Centro de Salud de La Cucarela sigue durmiendo el sueño de los justos o que el anuncia CHARE en La Longuera se quedó en agua de borrajas.

Y ahora la UVI

El Partido Popular se ha hecho eco de las demandas de los profesionales que solicitan se mantenga en servicio la UVI móvil que ha prestado servicio durante la temporada veraniega.

Presentación de la UVI móvil que el 31 de octubre dejará de prestar servicios en Chiclana

Algo que ya se sabía, que solo era un refuerzo temporal. La prudencia, respaldada por el número de intervenciones llevadas a cabo por esta unidad, aconsejaría una pronta respuesta a estas peticiones para que se mantenga el servicio.

La Junta de Andalucía aclara que “la segunda UVI Móvil de Chiclana es un recurso enmarcado en el Plan de Verano de la Consejería de Salud por el aumento de la población en esta localidad en la época estival; así, desde el 1 de julio hasta el 31 de octubre se refuerza la asistencia sanitaria y, pasada esta temporada alta, el municipio continua con los recursos adecuados para que se garantice la asistencia”.

Curioso que se hable de aumento de población para justificar esta necesidad y a la vez los Centros de Salud estén bajo mínimos en dicho periodo.

También es curioso que el personal que nos atiende en dicho servicio sea contratado por la Junta pero los vehículos son encomendados a una empresa privada: Ambulancias Barbate S.C.A.

Hablando de profesionales

Quien tenga una mala salud de hierro, como es el caso de quien esto escribe, y tenga que recurrir a la atención médica urgente con cierta asiduidad, podrá comprobar que tenemos un magnifico conjunto de profesionales pero con una alarmante falta de medios.

La atención urgente en un Centro de Salud es un “mantente mientras cobro” y se nos conmina a dirigirnos a las urgencias hospitalarias. El número de especialistas en la localidad es mínimo. De urgencias pediátricas, mejor no hablar. Incluso recuerdo alguna vez, en el Centro de Especialidades de La Longuera, que había problemas para esterilizar el material.

La corona del Burguer

Algo raro debe estar pasando. Citas que se demoran, profesionales saturados, faltos de medios para desempeñar su trabajo, recortes evidentes que se aprecian en cualquier situación, ambulancias que tardan demasiado…

Si una empresa privada que, como es lógico, busca un beneficio económico obtiene un concierto para mejorar el servicio e incluso se dice que permite abaratar “los costes” de la atención médica, algo no cuadra.

O ese beneficio se saca a costa del sudor del personal médico o “gestionan” mejor los recursos. Si lo gestionan mejor, tenemos gestores, directores, asesores, secretarios de asesores y toda una pléyade de personal no sanitario que no están haciendo su trabajo. Incluso puede que las dos cosas.

Pero lo único que es contrastable son los datos. Ni siquiera lo que vemos. Ya saben: ¿Van a hacer caso a lo que ven sus ojos o lo que los demás le digan?