Román se borra, se diluye, se rinde.

Perplejidad es la única palabra que se me viene a la cabeza cuando se vive lo que se ha vivido esta mañana en el salón de plenos del Ayuntamiento.

No es que uno sea nuevo en estas lides. Desde 2010 han caído unos cuantos. Tampoco es que no haya conocido “batallas épicas” entre los distintos gobiernos locales y la oposición de turno, la verdad.

Sin embargo, no por menos anunciado, el revolcón que se ha llevado hoy el equipo de gobierno, específicamente el tándem formado por Adrián Sánchez (Ganemos) y el alcalde, José María Román (PSOE), me hace pensar que se ha llegado un fin de ciclo.

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Lo que estaba en juego no era ninguna fruslería: Chiclana opta por tercera vez a los fondos EDUSI. Diez millones de euros tras haber perdido la oportunidad al quedar apeada en las dos ocasiones anteriores, ocasiones que si han sabido aprovechar Cádiz, San Fernando, EL Puerto, Puerto Real, Conil…

Protagonistas

El Delegado de Fomento, Sánchez; el alcalde, Román, y la oposición: Núñez (PP), Palmero (IU) y Martín (PCSSP). Ah, se me olvidaba: La consultora que ha redactado la propuesta, Deloitte, y la propia propuesta en sí.

Sánchez tiene un currículum profesional digno de envidia. Román tiene experiencia acreditada para fajarse con este tema, con la gestión de la que tanto alardea, con la oposición y con seis Miuras si le dan un palillo de dientes.

Vayamos al lío: Una tragedia en tres actos

Planteamiento

El delegado de Fomento comienza con una explicación de cómo se ha elaborado la propuesta que es duramente contestada por la oposición. En un primer turno de palabra, tanto Martín como Palmero focalizan la oposición en la parte política. Ambos hacen hincapié en si era necesario contar con una empresa externa, Deloitte, a razón de 7.000€ por convocatoria independientemente del resultado, obviando que hay plantilla y capacidad suficiente entre el personal técnico del Ayuntamiento para elaborar la propuesta.

Lo que parece ser un texto que no se corresponde con lo que describe

Núñez, en pleno lanzamiento a la candidatura del Partido Popular chiclanero, se ha mostrado más pausado y menos febril que en anteriores plenos. Llevaba la tarea hecha y se centró en los aspectos técnicos, en el fondo, de la propuesta.

Si de la parte política Román salió más o menos magullado -su especialidad es centrarse en la parte de gestión y marcarse una larga cambiada al tema político- en la parte de gestión se encontró con que el morlaco no entraba al trapo y amenazaba con arrollarlo.

Cumbre

El alcalde se aleja de los medios y busca el burladero para hacer una llamada. Tras parecer reponerse, comienza a hablar con una especie de letanía intentando deslegitimar los argumentos esbozados por el portavoz del PP. Raro verlo tan pausado, tan falto de fuerzas, tan encerrado contra las tablas.

Y en su letanía suelta una frase que no recuerdo literalmente, pero viene a decir que se hará lo que diga la consultora. Que ha hablado con el técnico responsable y que ha dicho que el formato no importa, que lo que importa es el texto que se ha de enviar al ministerio para que sea evaluado. ¿Cómo? He debido de oír mal.

Matriz que muestra veinte líneas de actuación cuando el proyecto presentado solo define nueve.

En el segundo turno de palabra, el diestro Sánchez convertido en monosabio lee  el trabajo realizado y los cambios introducidos como el niño que repite un texto sin ganas esperando que tanto “esfuerzo” demuestre cuanto ha trabajado aun sabiendo que no iba a ser suficiente. Negar lo evidente.

Martín rehúsa intervenir (raro). Palmero se suma a la fiesta y lo mismo atiza con temas ideológicos como con el contenido de la propuesta. Núñez se desmelena mostrando partes de la propuesta (reproducidas a lo largo de este artículo) que llega a calificar de “porquería” como ya hiciera en una nota de prensa días atrás.

De nuevo aparecen en este gráfico veinte líneas de actuación.

Desenlace

Bueno, el verdadero desenlace vendrá cuando se emita la valoración de lo presentado y sepamos si obtenemos los fondos o no. La propuesta, tal cual, es aprobada por unanimidad. A ver quién es el guapo o la guapa que vota en contra de conseguir diez millones aunque el documento presentado deje mucho que desear.

El crítico de la obra

Tercer intento. No sé si será un “no hay dos sin tres” o un “a la tercera va la vencida”. Deseo lo mejor pero me temo lo peor.

La propuesta, como pueden ver en las imágenes que acompañan este artículo, presenta serios fallos de maquetación. Pero nada comparables a la sensación de cortar y pegar de anteriores ediciones.

Cuando ya compruebas que ese “corta y pega” induce a errores, hablando de temas inconexos (lo de las tuberías y el turismo merece una explicación) o presentando veinte líneas de actuación cuando realmente se presentan nueve puede suponer una losa demasiado pesada para que nos aprueben en esta tercera convocatoria.

Chapuza o porquería, el calificativo es lo de menos. La propuesta no está a la altura de lo pagado y mucho menos de lo que necesitamos para conseguir esas inversiones imprescindibles.

El fin de una época

Román. Ay Román. Quién le ha visto y quién le ve. Hoy ha sido una sombra. Ha ejercido de escudero del delegado de Fomento, de quién han pedido la cabeza en varias ocasiones, y se las ha llevado todas por no ofrecerla. Frío, sin fuerza, sin garra, sin argumentos. Amortizado.

Repasando las notas encuentro la frase que no recordaba: “Tengo que dar por bueno lo que dice la consultora”. ¿Cómo? ¿Nadie ha supervisado el proyecto? ¿Ni el Delegado, ni el Alcalde, ni el Departamento Técnico apropiado? ¿No ha habido tiempo para ello o no se ha querido?

Por primera vez desde 2010 he visto al “gran gestor” tirar la toalla. No ya renunciar a la argumentación política, sino a su capacidad gestora. Posiblemente, el proyecto de mayor envergadura entregado a una consultora que cobra sin que se revise su trabajo. Román renunciado a controlar y/o supervisar el destino de diez millones de euros.

¿Pesa más una mayoría en el salón de plenos que el destino de Chiclana? ¿Es más importante dar continuidad a esa mayoría que sacrificar al Delegado de Fomento que ha permitido semejante disparate?

Quienes le conocen bien ya advertían de que estaba cansado, que buscaba una salida que puede convertirse en todo menos digna si no se obtienen los fondos.

Para mí ha quedado claro que ya no tiene interés por dirigir la ciudad, que ha desertado de sus responsabilidades, que ha rechazado la gestión de Chiclana y que prefiere aguantar como pueda hasta salir haciendo mutis a seguir peleando.

Nunca pensaría escribir esto, pero Román se ha rendido. Ha tirado la toalla, ha hincado la rodilla y puede que, sin que sepamos las razones, haya decidido escribir un final terrible para esta tragedia chiclanera.

Así lo atestiguaba la actitud del grupo municipal socialista. Cabezas gachas, evadidos, callados, mientras la oposición destrozaba a Sánchez y a Román. Ni una sola interrupción. Ni un comentario. Un triste y gélido silencio cabizbajo.

Veremos si es una despedida o el comienzo del fin, pero esto no tiene arreglo.